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Grapph

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El GRAPPH (Grupo de Ayuda Permanente al Pueblo de Haití) se constituyó, en Barcelona, en el año 1994 con la intención de divulgar y sensibilizar sobre la situación del pueblo de Haití. Dar a conocer su cultura, sus costumbres, su realidad social, … Las necesidades del pueblo de Haití han ido cambiando a lo largo de todos estos años, el mundo ha experimentado modificaciones profundas y el GRAPPH ha ido adaptándose a esos cambios.

Desde hace unos años, Haití, ya se encontraba en una situación límite:

  • analfabetismo infantil y adulto
  • falta de empleo
  • problemas de potabilización de agua
  • falta de infraestructuras
  • graves de problemas de deforestación
  • falta de planificación y de recursos sanitarios
  • enfermedades infecciosas
  • desnutrición infantil

Pero desde el territorio del 12 de enero, la situación se ha degradado aun más:

  • Destrucción de edificios gubernamentales que han paralizado la marcha del país.
  • Destrucción total de las escuelas primarias, secundarias y universidades
  • Destrucción de los hospitales
  • Muerte de funcionarios, profesores, médicos, personal civil, niños, ancianos, mujeres y hombres
  • Y… todo lo mencionado en los puntos anteriores

Por eso, ahora, los haitianos tienen la posibilidad de ser vistos y la obligación de hacerlo. Pero no como un país que se sustenta por la ayuda internacional en un 60% desde hace 40 años. No, ahora los haitianos que están en Haití y, su diáspora que suma casi 3.000.000 de personas tienen la posibilidad y la obligación de ayudar, de colaborar, de hacerse oír y decidir qué es lo que quieren hacer, hacia dónde quieren conducir el país y de qué manera quieren hacerlo.

Creo, que ya basta de ser un país asistido. Los haitianos, como cualquier otro pueblo, tienen la fuerza, la entereza, el coraje , la inteligencia y la voluntad para lograrlo. Ahora es el momento de sacar todas esas virtudes; desde la ancianidad hasta la infantojuvenil.

Todos juntos: haitianos, su diáspora y la ayuda internacional, pero vista como un proyecto que tiene caducidad. No ha de ser vista como un proyecto que se ejecuta de manera permanente y continuada en el país. Si el 12 de enero de 2010 ha marcado un nuevo principio, hemos de fijar una fecha para finalizar. Para evitar caer de nuevo en la trampa del “asistencialismo”.

Cada individuo ha de tomar las riendas de su vida y para ello ha de tener medios. En estos momentos, el pueblo haitiano no los tiene, pero nosotros sí que podemos proporcionarles las herramientas necesarias para que empiecen a caminar al lado nuestro.

Démosles las herramientas para que ellos, todos, entre todos, seamos capaces de construir un nuevo Haití. Un Haití donde los jóvenes se sientan orgullosos del país que están construyendo y los ancianos puedan recordar ese Haití de hace unas décadas.

Impliquémonos de manera activa, positiva, para la transformación de Haití. Desde dentro del país y desde el exterior. Todos juntos, trabajando juntos y con el mismo objetivo. Un Haití nuevo, un Haití con vida. Un Haití con esperanza.

Es, quizás, la última oportunidad.

 

Ana Belío Chesa
Presidenta